Review Spot+Scrub AI: dos meses con el robot de Dyson que detecta manchas con una luz verde – Gadget Lab
Tras convivir durante dos meses con el Dyson Spot+Scrub AI, analizamos cómo funciona su sistema de detección de manchas con luz verde, su potencia de aspiración, el fregado automático, la base de autolimpieza y su comportamiento en el uso diario. Una review completa del Gadget Lab.
El día que este robot llegó al Gadget Lab hicimos una porra. ¿Cuánto tardaría en pasar de juguete nuevo a un gadget más? Sesenta días después seguimos sin ganador, porque el Dyson Spot+Scrub Ai continúa haciendo lo mismo que la primera tarde, pasearse entre las mesas de pruebas, proyectar su luz verde sobre el suelo y frotar una mancha de la alfombra que habíamos ignorado. Es el primer robot aspirador y friegasuelos de la marca, y esta es la crónica de lo que aguanta, lo que mejora y lo que solo se descubre cuando la novedad se transforma en rutina.
Si conoces Dyson por sus aspiradoras sin cable, ya sabes cómo se las gasta la firma. Ingeniería propia, diseño reconocible y precios por encima de la media. Es cierto que los robots no son territorio desconocido para la firma británica, pues sacaron su primera incursión en este segmento en 2014, con el Dyson 360 Eye. Después llegó el 360 Vis Nav, en 2023 y, desde este año en España, tenemos su nueva máquina que junta una cámara con IA que busca la suciedad, un rodillo húmedo que se limpia solo y una base ciclónica que vacía el polvo y gestiona el agua. Un avance en toda regla.

La primera semana, del desembalaje al mapa
Vaya por delante que ni el robot ni su base son discretos. El aparato mide 110 mm de alto con una planta de 370×373 mm y pesa 6,6 kg. La base, con unos 455 mm de altura, no es para poner en cualquier sitio. Has de tener espacio. En nuestro laboratorio acabó junto a la pared del fondo, y dos meses más tarde su columna transparente de residuos sigue provocando la misma pregunta a todo el que entra, que si eso es una especie de cafetera del futuro. Pasa bajo la mayoría de los sofás, aunque los muebles muy bajos se le resisten.
Los primeros días fueron de reconocimiento. El robot construye el mapa con su sensor LiDAR dToF, un láser que mide las distancias a gran velocidad, y desde la app MyDyson dividimos las estancias, programamos horarios y marcamos como zona prohibida la esquina de las regletas y los cables de los mandos. Sesenta días y ni una sola incursión en ese espacio. Lo interesante es cómo las rutas se han ido afinando con las sesiones, porque las pasadas de la primera semana eran correctas y las de la cuarta ya eran más directas, con menos vueltas sobre lo andado.
¿Y la detección de manchas?
El efecto ‘wow’ inicial lo puso la luz verde (novedad en el robot, no en las aspiradoras sin cable). Combina hasta 24 sensores y una cámara HD frontal con ese haz de alto contraste que revela la suciedad invisible a simple vista, reconoce más de 100 objetos, sustancias y tipos de mancha y, tras limpiar, vuelve a mirar la zona para confirmar el resultado. La duda razonable era si ese comportamiento tan obstinado era una cosa del estreno. Pues bien, en la semana ocho sigue insistiendo igual con los restos de salsa de la cocina y con las pisadas de arena de la playa.
Con el tiempo también le hemos visto algunas costuras. Las manchas recientes desaparecen con una fiabilidad altísima, mientras que las antiguas y muy secas le piden más pasadas y en algún caso puntual dejan un ligero halo. Y aunque esquiva calcetines, zapatos y cables con agilidad, hay escenarios donde se despista, como las mesas con muchas patas o las sillas alineadas, donde a veces repite zonas ya limpias. No era algo evidente al principio, salió a la luz con el uso, y es del tipo de detalle que las actualizaciones de software van puliendo.
Un apunte para los celosos de su intimidad. Todo el procesamiento ocurre dentro del robot, sin enviar nada a la nube, y la luz verde está calibrada para ser suave con los ojos de los niños y las mascotas.
El rodillo y el fregado con el paso de las semanas
Aquí estaba nuestro mayor escepticismo, porque cualquiera que haya convivido con un robot friegasuelos sabe que la mopa acaba oliendo a trapo “olvidado”. El sistema de este Dyson es distinto. Un rodillo de microfibra con hidratación de 12 puntos que se moja con agua limpia en cada rotación y manda la sucia a su depósito, de modo que el suelo nunca se friega con agua reciclada, y que se estira 40 mm hacia los bordes para llegar hasta el rodapié. En la base se lava con agua caliente y se seca con aire caliente tras cada sesión. El veredicto de los sesenta días es que sigue oliendo a neutro y sin rastro de esa película pegajosa tan indeseable de otras mopas. Sobre la madera y el gres, el acabado sigue siendo el de un fregado manual, sin velo húmedo ni marcas de arrastre.
A mitad de prueba incorporamos el detergente Dyson 02 Probiotic, que se vende por separado, y la diferencia se nota con la grasa y los olores, aunque el sistema funciona bien sin él. En cuanto a la aspiración, el motor digital entrega hasta 18.000 Pa de succión, de la banda alta del segmento, y el rodillo de silicona Chevron antienredos ha superado la prueba más temida del laboratorio, dos meses de pelo largo y de mascota sin un solo atasco problemático. Cuando pisa alfombra activa el modo Carpet Boost, que multiplica por cuatro la potencia y eleva el rodillo húmedo para no mojarla. En las de pelo corto aprueba con holgura, y en las de pelo alto cumple sin alcanzar a los especialistas en suelos textiles, un matiz razonable en una máquina centrada en el suelo duro.

La base, la app y lo que enseñan los datos
La base es, prácticamente, medio producto y también la que más situaciones ha revelado con el tiempo. Vacía los residuos secos mediante 10 ciclones sin bolsa hacia un cubo de 3 litros que almacena -en teoría- hasta 100 días de suciedad en un uso normal. Con nuestros ciclos diarios e intensivos, la realidad se queda por debajo de esa cifra, aunque hablamos igualmente de varias semanas sin acordarte del cubo. La doble filtración captura partículas de hasta 0,1 micras, un argumento decisivo para las personas alérgicas, y el depósito de agua limpia se esteriliza con iones de plata que eliminan el 99% de las bacterias. Lo comprobamos (sin pretenderlo) tras un puente de varios días con el robot parado, y el agua seguía sin coger mal olor.
Los informes de la app, con sus mapas de calor y funciones como Target Clean mediante la cual puedes enviarlo a un punto concreto, se acaban conviertiendo en una pequeña adicción. Al cabo de unas semanas sabes exactamente dónde se acumula la suciedad de tu espacio, que en nuestro caso es la entrada y debajo de las mesas de pruebas. Le faltan algunas herramientas finas de edición de mapas que sí tienen los ecosistemas con más rodaje, una carencia lógica en esta ambiciosa generación y de las que también se corrigen por firmware.
¿El ruido? Sigue ahí, no nos vamos a olvidar de él. Con tanta succión y el agua circulando se hace notar, y la base tiene sus picos sonoros al vaciar y lavar el rodillo. La rutina que mejor se asentó hacia la segunda semana fue programar el ciclo completo cuando el laboratorio se queda vacío y reservar el modo Quiet, que suaviza el sonido a cambio de perder empuje, para los repasos mientras trabajamos. La autonomía de hasta 200 minutos da para superficies grandes, la carga ronda las 3 horas y, si se queda a medias, vuelve a la base y retoma después donde lo dejó.

Su precio oficial en España es de 1.199 euros, en plena franja premium, codo a codo con los modelos más avanzados de las marcas más de moda. Lo que compras, a cambio, no lo replica ninguna igual, una máquina que no recorre una ruta porque sí, sino que busca la suciedad, la ataca y comprueba que ya no está. Y lo más importante tras sesenta días, que lo hace hoy con las mismas ganas que la primera tarde, sin holguras, sin crujidos y sin rastro de degradación.
¿Para quién se la recomendaríamos? Para hogares donde hay suelo duro, manchas frecuentes y ganas de olvidarse del mantenimiento, porque la intervención manual se reduce a rellenar un depósito y vaciar un cubo de vez en cuando. Quien priorice las alfombras de pelo largo o la app más completa del mercado encontrará, quizás, opciones más rodadas por menos dinero. Para el resto, Dyson, después de dos meses con su último modelo de la familia de robots, podemos decir que cumple con las expectativas que se tienen de la marca y que ha consolidado a lo largo de los años a través de un creciente catálogo.
Conclusiones
Te lo contamos como se lo contaríamos a un amigo. En el Gadget Lab ya lo tratamos como a uno más del equipo, el compañero metódico que no da por buena una mancha hasta comprobar que se ha ido. Esa manía nos hacía gracia el primer día y nos da respeto el día sesenta, porque no ha aflojado ni una semana. Necesita su rincón, hace algo de ruido y las alfombras de pelo alto no son lo suyo, pero hemos dejado de pensar en fregar. No hace falta decir más que nadie de por aquí quiere que se marche. Literal.




























