HOVERAir X1 PROMAX: la cámara voladora que cabe en el bolsillo y graba en 8K – Review del Gadget Lab
192 gr. Sin mando. Sin complicaciones. La X1 PROMAX despega de tu mano, te sigue a 42 km/h y graba en calidad cinematográfica mientras tú te dedicas a lo que importa: la aventura.

ZeroZero Robotics ha redefinido lo que puede ser una cámara de acción. El HOVERAir X1 PROMAX pesa 192 gr, cabe plegado en cualquier bolsillo, despega desde la palma de la mano sin mando ni smartphone, graba en 8K a 30 fps con un sensor CMOS de 1/1,3” y 14 pasos de rango dinámico, sigue al sujeto a hasta 42 km/h con IA, supera el viento de nivel 5 y aterriza de nuevo en tu mano cuando se lo pides. No es un dron convencional. Es algo diferente: una cámara voladora autónoma diseñada para el que quiere grabarse en cualquiera de las actividades que realice, no para el que quiere pilotar un dron.
Porque existe una distinción que el mercado de los drones ha tardado años en articular con claridad, pero que el HOVERAir X1 PROMAX hace evidente desde el primer uso: la diferencia entre un dron con cámara y una cámara que vuela. El primero requiere piloto, espacio, planificación y, en muchos países, registro y licencia. La segunda simplemente va contigo.

ZeroZero Robotics, la empresa de San Francisco con raíces tecnológicas en inteligencia artificial y robótica autónoma, lleva desde el primer HOVERAir X1 desarrollando esta segunda categoría. El X1 original fue el producto que demostró que el concepto era viable: un dispositivo que despegaba de tu mano, te seguía de forma autónoma y grababa vídeo utilizable sin que tú hicieras nada más que moverte. Vendió bien, convenció a mucha gente y estableció un formato propio.

El X1 PROMAX —presentado junto al X1 Pro como la versión de cámara superior de la nueva generación— es la respuesta a quien quiere o necesita material de nivel profesional. El X1 PROMAX llega con las características técnicas antes citadas, junto con formato RAW en DNG, vídeo en 10 bits HLG y gimbal de dos ejes con EIS. Ya no hay excusa de calidad.
Disponible en España a partir de 649 euros —con opciones de pack que incluyen accesorios como el Beacon, la PowerCase o kits específicos para ciclismo y nieve— el X1 PROMAX se posiciona en una franja de precio que no compite con los drones DJI de gama 100% profesional pero que tampoco quiere hacerlo. Su propuesta es diferente, su usuario es diferente y su argumento de venta es diferente. Y dentro de esa propuesta, es difícil encontrar un competidor directo que lo iguale.

HOVERAir X1 PROMAX – Características Técnicas
- DISEÑO Y DIMENSIONES
Dimensiones plegado: 105 × 149 × 34 mm | Dimensiones desplegado: 173 × 149 × 39 mm | Peso: 192 g (con batería) | Material protectores de hélice: HEM (material aeroespacial, más ligero que la fibra de carbono) | Clasificación CE: C0 (menos de 250 g, normativa simplificada) | Colores: Negro - CÁMARA Y SENSOR
Sensor: CMOS 1/1,3 pulgadas | Resolución foto: 48 Mp (formato DNG disponible) | Vídeo máximo horizontal: 8K a 30 fps | Vídeo máximo vertical: 4K a 30 fps | Vídeo 4K: hasta 120 fps | Vídeo Full HD: hasta 120 fps | Rango dinámico: 14 pasos | Color: 10 bits HLG | Lente: siete capas, personalizada | Campo de visión (FOV): 107° | Distancia focal equivalente: 16 mm | Estabilización: gimbal de dos ejes + EIS (SmoothCapture 2.0) + nivelación de horizonte (HL) - ALMACENAMIENTO
Memoria interna: 64 GB | Tarjeta MicroSD: hasta 1 TB - VUELO Y RENDIMIENTO
Velocidad de seguimiento máxima: 42 km/h | Velocidad de ráfaga máxima: 60 km/h | Resistencia al viento: nivel 5 (10,7 m/s / ~38 km/h) | Temperatura de operación: 0 °C a 40 °C (con batería estándar) / −20 °C (con Batería Inteligente Termal) | Altitud máxima de operación: no especificada oficialmente - MODOS DE VUELO AUTOMÁTICOS (15+)
Hover | Zoom Out | Follow (seguimiento trasero, lateral y frontal) | Dolly Track | Bird’s Eye | Boomerang | Orbit | Side Follow | Shoot to Destination | Modos específicos: ciclismo, esquí, snowboard y otros deportes de acción - DESPEGUE Y ATERRIZAJE
Despegue: desde la palma de la mano con un botón o comando de voz | Aterrizaje: en la palma de la mano o en el sitio donde se encuentre - SENSORES Y NAVEGACIÓN
Sensor ToF trasero (Time of Flight): detección de obstáculos traseros | Sensor visual trasero: adicional en PROMAX | Frenado activo: hasta 3 m/s al detectar obstáculos | OmniTerrain: detección automática de tipo de superficie (nieve, agua, tierra, asfalto, escalones) | Seguimiento con IA: algoritmo de identificación y tracking del sujeto - BATERÍA Y AUTONOMÍA
Capacidad: 1.920 mAh (LiPo) | Autonomía declarada: hasta 16 minutos | Autonomía real estimada en uso normal: 11–13 minutos | Temperatura mínima de operación batería estándar: 0 °C | Temperatura mínima Batería Inteligente Termal: −20 °C | Tiempo de carga (hub 65 w, una batería): 45 minutos | Tiempo de carga (hub 65 w, dos baterías simultáneas): 60 minutos | Carga directa: USB-C en el dispositivo | Compatibilidad carga: USB PD, bancos de energía, cargadores de coche | Ciclos de vida garantizados: 100 ciclos (garantía doce meses o cien ciclos) - CONECTIVIDAD Y CONTROL
Control sin accesorios: vuelo autónomo desde el dispositivo (botón + rueda de modos) | Control con app: HOVERAir App (iOS y Android) — configura modos, descarga contenido, control manual | Rango sin Beacon (con móvil): hasta 500 m | Beacon opcional: rango hasta 1 km, pantalla OLED integrada de 1,78”, mando tipo joystick | HoverLink: el dron usa señales del Beacon para mejorar el algoritmo de seguimiento visual - ACCESORIOS (según pack)
PowerCase (extiende autonomía) | Beacon + JoyStick | Hub de carga 65 w | Dos baterías inteligentes termales | Filtros ND | Clip magnético + soporte adaptador magnético | Bolsa de transporte multifuncional

Accesorios disponibles.
HOVERAir X1 PROMAX – Precio
649 euros (precio a fecha mayo de 2026).
HOVERAir X1 PROMAX – Review del Gadget Lab
Lo primero que hay que entender del HOVERAir X1 PROMAX —y la más importante para decidir si es el producto adecuado— es que no es un dron en el sentido tradicional del término. No hay stick de control, no hay pantalla de telemetría, no hay modo manual complejo que dominar. El X1 PROMAX es una cámara con rotores que funciona de forma autónoma, que toma sus propias decisiones de vuelo y que tiene como único objetivo mantenerte en el encuadre mientras haces lo que sea que estés haciendo. Ese cambio de perspectiva lo cambia todo. El usuario del X1 PROMAX no es el aficionado a los drones que disfruta del vuelo en sí. Es el ciclista que quiere grabarse bajando un sendero de montaña sin llevar una cámara en el casco. Es el esquiador que quiere un plano cenital de su carving sin depender de nadie. Es el viajero que quiere fotografía y vídeo en primera persona sin pedir a desconocidos que lo graben con el móvil. Es el creador de contenido que necesita planos que ninguna cámara de mano puede proporcionar, sin el equipo ni la planificación de un rodaje convencional.
Para ese usuario, el X1 PROMAX es el producto más completo del mercado. Para quien busca un dron con el que explorar paisajes y ejecutar maniobras manuales complejas, hay opciones más adecuadas en otro segmento.

Diseño y portabilidad: el argumento más obvio y el más importante
Los 192 gr y las dimensiones plegadas de 105 × 149 × 34 mm son la especificación que más impacto tiene en el uso real, aunque en el papel pueda parecer un dato menor. El X1 PROMAX cabe literalmente en el bolsillo trasero de un pantalón vaquero, en el bolsillo exterior de cualquier mochila o en la funda incluida que tiene el tamaño de un neceser pequeño. Esa portabilidad tiene una consecuencia directa que cualquier creador de contenido o aficionado a las actividades al aire libre comprende al instante: si cabe en el bolsillo, lo llevas siempre. Y si lo llevas siempre, lo usas. La cámara más cara del mundo no sirve si se queda en casa porque pesaba demasiado o era incómoda de transportar.
Los protectores de hélice en material HEM aeroespacial —más ligero que la fibra de carbono y con mayor resistencia al impacto y recuperación elástica— son otra decisión de ingeniería inteligente. Las hélices están completamente encerradas, lo que hace el dispositivo seguro para usarlo cerca de personas, seguro para transportarlo en cualquier bolsa sin riesgo de daños y significativamente más resistente a los golpes leves que un dron convencional con hélices expuestas.
El sistema de despegue y aterrizaje desde la palma de la mano es más que un truco de marketing. En la práctica, elimina la necesidad de una superficie plana, un pad de despegue o cualquier preparación previa: sostienes el dron a la altura de los ojos, pulsas el botón, lo elevas ligeramente y el algoritmo hace el resto. El aterrizaje es igual de intuitivo: extiendes la palma y el dron desciende hasta ella. Con dos o tres repeticiones se convierte en un gesto completamente automático. Dicho todo esto, que queda muy espectacular, esta cámara-dron también puede despegar/aterrizar desde/sobre cualquier superficie no humana.

La cámara: el salto generacional del PROMAX
El sensor CMOS de 1/1,3” es la pieza central de todo el argumento del PROMAX frente al Pro —que monta un sensor de 1/2 pulgadas— y frente al X1 original. Un sensor más grande captura más luz en cada píxel, lo que se traduce en menos ruido en condiciones de poca luz, mayor rango dinámico y más latitud en la edición del material.
Los 14 pasos de rango dinámico son el dato más relevante para quien quiera material editable de calidad: en escenas con contraste alto —un ciclista bajando un sendero iluminado por el Sol con sombras de árboles, un esquiador en una ladera nevada— el sensor conserva detalle tanto en las luces como en las sombras, sin quemar los blancos ni bloquear los negros. Es el tipo de imagen que aguanta la corrección de color en postproducción.
La grabación en 8K a 30 fps es la resolución más alta disponible en cualquier cámara voladora de este formato y peso en el mercado actual. En términos prácticos, el 8K permite recortar el encuadre en post —ajustar el reencuadre, estabilizar digitalmente con margen— sin pérdida de calidad perceptible en la entrega final en 4K. Para creadores de contenido que trabajan con plataformas de alta resolución o que quieren máxima flexibilidad en el montaje, es un argumento sólido. Para uso en redes sociales básico, el 4K a 60 o 120 fps es más que suficiente y deja material con mayor fluidez de movimiento.
El 10 bits HLG permite preservar el rango dinámico de la escena en un perfil de color que es compatible directamente con pantallas HDR sin necesidad de conversión. Para el usuario que no quiere complicaciones con la postproducción, el HLG produce un material que ya se ve bien directamente; para el colorista que quiere llevarlo más lejos, la profundidad de 10 bits da margen suficiente.
La estabilización SmoothCapture 2.0 combina gimbal mecánico de dos ejes con EIS electrónica y nivelación de horizonte. En uso real, el resultado es vídeo estabilizado que absorbe la mayor parte de las vibraciones y movimientos bruscos inherentes al vuelo en exteriores, especialmente con viento. No es la estabilización de un gimbal de tres ejes profesional —hay una cierta oscilación residual en condiciones de viento fuerte que los sistemas más grandes eliminan mejor— pero para el formato y el peso del dispositivo, el resultado es notablemente bueno.
El seguimiento: la tecnología que justifica el concepto
El seguimiento autónomo del sujeto es la función más importante del X1 PROMAX, la que más define su propuesta de valor y la que más ha mejorado respecto al X1 original. El algoritmo de IA identifica al sujeto en el encuadre y lo mantiene centrado independientemente de los movimientos, cambios de dirección o aceleraciones, a velocidades de seguimiento de hasta 42 km/h y con picos de velocidad de ráfaga de 60 km/h.
Para ciclismo y esquí —los dos deportes para los que ZeroZero ha desarrollado modos específicos— esas cifras son suficientes para la mayoría de situaciones de uso real. El dron supera el ritmo de un ciclista en ruta y de un esquiador en carving, y los modos específicos para cada actividad ajustan la sensibilidad del seguimiento y los parámetros de encuadre para producir las tomas que funcionan mejor en cada contexto: más dinámicas para el mountain bike, más fluidas y amplias para el esquí.
La detección de obstáculos traseros mediante el sensor ToF (Time of Flight) —exclusivo del PROMAX frente al Pro, que solo tiene sensor de proximidad básico— añade una capa de seguridad relevante en el seguimiento a alta velocidad en entornos complejos: bosques, pistas de esquí con otros usuarios, calles con elementos verticales, etc. El sistema frena activamente antes de la colisión a velocidades de hasta 3 m/s, lo que en la práctica evita una buena parte de los incidentes que podrían producirse en seguimiento agresivo.
La tecnología OmniTerrain detecta automáticamente el tipo de superficie bajo el dron —nieve, agua, tierra, asfalto, pendientes— y ajusta los parámetros de estabilización y vuelo en consecuencia. El despegue desde superficies irregulares, desde la orilla de un río o desde una ladera nevada, que era problemático para drones convencionales, funciona con el X1 PROMAX sin configuración manual.
El Beacon: el accesorio que completa el sistema
El Beacon —el mando opcional con pantalla OLED de 1,78” y joystick integrado— transforma la experiencia del X1 PROMAX de dos formas concretas. La primera es técnica: el rango de transmisión de vídeo en tiempo real pasa de 500 m (con smartphone) a 1 k, lo que en actividades en terreno abierto —ciclismo de carretera, esquí de travesía, rutas de senderismo largas— elimina la limitación de rango que puede aparecer con el control por app.
La segunda es práctica: el Beacon se lleva en el bolsillo, en el manillar de la bici o en el antebrazo y muestra en su pantalla la imagen en tiempo real del dron y el nivel de batería. Para un ciclista o esquiador que no puede o no quiere llevar el smartphone a mano durante la actividad, es la diferencia entre saber lo que está grabando el dron y confiar en que el encuadre es el correcto.
La tecnología HoverLink añade una integración más profunda: cuando el Beacon está activo, el dron usa sus señales para mejorar el algoritmo de seguimiento visual, especialmente en situaciones donde hay otros sujetos en el encuadre o donde las condiciones de luz dificultan el tracking por cámara. Es la diferencia entre un seguimiento bueno y uno excelente en las condiciones más exigentes.

Un detalle importante pero argumentado: la detección de obstáculos es solo trasera
El X1 ProMax no tiene detección frontal ni lateral, algo que ZeroZero Robotics reconoce explícitamente y justifica: los sistemas de evitación frontal actuales interferirían con el seguimiento en proximidad y afectarían la fluidez del tracking a alta velocidad, que es la función central del producto. La detección trasera —con sensor ToF y sensor visual— funciona bien para evitar colisiones cuando el dron retrocede en modo Dolly Track, pero en seguimiento directo hacia adelante, el usuario debe ser consciente del entorno y evitar espacios técnicamente complicados. No es un olvido de ingeniería; es una apuesta por la experiencia de seguimiento por encima de la seguridad pasiva total.
Autonomía: la limitación honesta
Los 16 minutos de autonomía declarada son el número que hay que gestionar con expectativas realistas. En uso con seguimiento activo a velocidades medias y condiciones de viento moderado, la autonomía real se sitúa entre 11 y 13 minutos, que es significativamente mejor que los 8-10 minutos del X1 original pero sigue siendo el aspecto más limitante del dispositivo para sesiones largas.
La gestión práctica de esa limitación pasa por las baterías adicionales: el hub de carga permite cargar dos baterías en 60 minutos con el adaptador de 65 w, y llevar dos o tres baterías en la bolsa de transporte —que tiene espacio para ello— resuelve el problema para la mayoría de actividades. La PowerCase, que funciona como funda con batería integrada que carga el dron mientras está guardado, es otra solución práctica para quienes quieren máxima autonomía acumulada sin preocuparse por encontrar un enchufe.
La Batería Inteligente Termal —que amplía la temperatura de operación hasta −20 °C— es un accesorio específico para uso en invierno que resuelve el problema de degradación de capacidad de las baterías de litio en frío. Para esquí y deportes de nieve, es prácticamente imprescindible.
Atención a las disposiciones legales
La normativa europea establece en 250 gr el umbral a partir del cual los requisitos para operar un dron se vuelven significativamente más exigentes: formación obligatoria, certificación oficial y mayor supervisión regulatoria. El HOVERAir X1 ProMax, con sus 192 gr, queda por debajo y se clasifica en categoría CE C0, lo que simplifica su uso desde el punto de vista legal. Pero quedar por debajo de los 250 gr no equivale a poder volar en cualquier lugar sin restricciones. En España, la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) regula el espacio aéreo y establece zonas de uso restringido o prohibido independientemente del peso del dron. Las más relevantes para el usuario habitual son tres: los entornos urbanos con aglomeraciones de personas, donde el vuelo libre está limitado o condicionado a autorización previa; los espacios naturales protegidos —parques nacionales, reservas, zonas ZEPA—, donde el vuelo suele estar prohibido o sujeto a permiso del organismo gestor; y las proximidades de aeropuertos, con zonas de exclusión cuyo radio varía según la infraestructura. Para consultar las restricciones aplicables en tiempo real antes de despegar, la herramienta de referencia es el Mapa de Zonas UAS de AESA o la app Enaire Drones. A todo ello se añade la normativa de privacidad: grabar a personas sin su consentimiento en espacios con expectativa razonable de intimidad puede constituir una infracción de la legislación de protección de datos. La cámara vuela sola; la responsabilidad, no.
Conclusiones
El HOVERAir X1 PROMAX es el mejor producto de su categoría porque su categoría es, en buena medida, una que él mismo ha definido. No compite directamente con los drones DJI Mini 4 Pro o Air 3 —que son drones convencionales con mando, más versátiles en vuelo manual y con mayor autonomía— ni con las cámaras de acción GoPro o Insta360, que graban desde el cuerpo. Ocupa el espacio que hay entre ambos: la cámara que vuela de forma autónoma, sin mando, sin preparación y sin curva de aprendizaje, y que lo hace grabando con calidad profesional. Para ese propósito específico, el X1 PROMAX lo hace todo bien. El sensor de 1/1,3” con 14 pasos de rango dinámico produce material que aguanta la edición y la comparación con cámaras mucho más caras y grandes. El seguimiento a 42 km/h con los modos específicos para ciclismo y esquí funciona con una fiabilidad que en actividades reales sorprende gratamente. La portabilidad de 192 gr en el bolsillo convierte la decisión de llevarlo o no llevarlo en algo trivial. Y el despegue y aterrizaje desde la palma de la mano, después de usarlo una semana, parece la única forma lógica de que una cámara debería funcionar.
Sus aspectos de mejora —autonomía ajustada y detección de obstáculos solo trasera— son limitaciones reales que el comprador debe conocer, pero ninguna invalida la propuesta. Son los compromisos inevitables de meter tanta tecnología en un gadget del tamaño de la palma de la mano y solo 192 gr.
Lo más significativo del X1 PROMAX, además del 8K y los 42 km/h de seguimiento, es que resuelve un problema que muchas personas ni sabían que tenían: cómo grabarse haciendo lo que les gusta, solos, sin molestar a nadie, sin equipo, sin preparación. Con naturalidad plena. Ese problema, hasta ahora, no tenía una solución tan eficaz.




























