Tiempo de exposición: Todas las claves

Tiempo de exposición: Todas las claves

Tiempo de exposición

Un tiempo de exposición largo permite congelar al sujeto mientras que el fondo aparece en movimiento. Foto: blurAZ – Shutterstock

Variar el tiempo de exposición abre las puertas a un mundo de efectos que, de otra forma, resultarían imposibles

El tiempo de exposición es un concepto que hace referencia a la cantidad de tiempo que permanece abierto el obturador de la cámara dejando pasar la luz hasta el sensor, sobre el que se imprime la imagen.

El tiempo de exposición se mide en fracciones de segundo de modo que 1/100 s hace referencia a una centésima de segundo y 30 s, sin embargo, indica 30 segundos de exposición, es decir, que el obturador está abierto durante medio minuto dejando pasar la luz. Durante el tiempo que el obturador está abierto, la imagen sigue impresionándose sobre el sensor, de manera que el resultado final será totalmente diferente de un tiempo de exposición de 1/100 s a otro de 30 s.

Tiempo de exposición

Foto: Conrado – Shutterstock

La ley de la inversa de la focal

El principal problema técnico que se le presenta a cualquier aprendiz de fotografía es el de cómo obtener tomas totalmente nítidas y sin trepidación. Para ello, hay que tener en cuenta la ley de la inversa de la focal que dice que “cuando sujetes la cámara a pulso, la velocidad de obturación nunca debe ser inferior a 1 partido de la focal”.

Por lo tanto, cuando emplees una distancia focal de 50 mm, tu velocidad mínima no debe ser inferior a 1/50 s. En el caso de que utilices un teleobjetivo de 300 mm la cosa se complica, ya que nunca debes utilizar una velocidad inferior a 1/300 s.

El estabilizador del objetivo puede ayudarte a ganar uno o dos pasos de luz, dependiendo de cada cámara y de cada estabilizador específico. Recuerda que los pasos de luz en velocidad se calculan multiplicando por dos la cifra de velocidad. De ese modo, para una focal de 300 mm estabilizada, puedes llegar a usar una velocidad de en torno a 1/200 s aproximadamente.

Tiempo de exposición

Foto: Suzanne Tucker – Shutterstock

Congelar el movimiento

Para realizar fotografías de acción donde el sujeto aparezca totalmente nítido y “congelado” como la instantánea de un corredor llegando a la línea de meta, un águila capturando una trucha en el río, o simplemente la fotografía de un niño saltando, es necesario utilizar un tiempo de exposición muy corto, mucho más del que necesitarías para hacer que una foto simplemente no salga trepidada. En este caso, la velocidad a emplear depende de la velocidad relativa del sujeto en movimiento. Puedes capturar fácilmente a una persona andando con una velocidad de 1/50 s, pero si se trata de un coche de Fórmula 1 te exigirá velocidades de a partir de 1/250 s.

Cuanto más corto sea el tiempo de exposición que selecciones para fotografiar sujetos en movimientos mejores serán los resultados. Suponiendo que la velocidad mínima para fotografiar un coche en movimiento fuese de 1/150 s, es mucho mejor emplear una velocidad de 1/500 s, que hacerlo con una de 1/90 s. Si el tiempo de exposición es menor que el necesaria para congelar dicho movimiento, el resultado será que el sujeto aparecerá como una estela, incluso cuando el fondo, que no se mueve, aparezca estático.

Representar el movimiento

En otras muchas ocasiones, buscarás plasmar la sensación de movimiento en tu foto. Para ello, debes utilizar la estrategia contraria, es decir, un tiempo de exposición relativamente lento respecto al sujeto que aparece en movimiento. En la mayoría de los casos, ello exige un tiempo de exposición más largo de lo recomendado por la ley de la inversa de la focal. En ese caso, debes emplear un trípode para que la foto no salga trepidada. Este es, por ejemplo, el caso que se presenta cuando quieras fotografiar una cascada donde el agua aparezca sedosa. Para esta ocasión, selecciona un tiempo de exposición de más de un segundo a lo que debes sumar la estabilización de la cámara en un trípode.

Tiempo de exposición

Foto: Alexander Kirch – Shutterstock

Efecto barrido

Este efecto de movimiento consiste exactamente en lo contrario, se trata de invertir el movimiento, es decir, conseguir que el sujeto en acción aparezca estático en la toma mientras que el movimiento aparece en el fondo. Para lograrlo, lo primero que necesitas es un sujeto en movimiento, por ejemplo, un coche. A continuación, selecciona un tiempo de exposición relativamente largo en relación a ese movimiento (1/15 s o 1/30 s, por ejemplo). Ahora lo que debes hacer es mover la cámara a una velocidad constante al mismo ritmo que se mueve tu sujeto y apretar el disparador.

Realizar un barrido requiere de mucha pericia, así que no desesperes si la primera vez te cuesta muchos intentos. Afortunadamente, en la era digital puedes acumular cientos de fotos en tu tarjeta y luego borrarlas, así que las pruebas no te costarán dinero. Te aconsejamos que te sitúes en un plano paralelo al sujeto en movimiento, preferiblemente en línea recta, en las curvas y diagonales es mucho más complicado conseguir este efecto. Comienza a seguir al sujeto con tu cámara desde lejos de manera que cojas la inercia de su movimiento y pulsa el disparador solo cuando esté totalmente paralelo a tu cámara. Aunque hayas pulsado el disparador no dejes de continuar el movimiento de traslación con tu cámara.

Texto de Daniel Santos adaptado por Isabel González  

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