Macrofotografía: Consigue las mejores fotos de aproximación

Macrofotografía: Consigue las mejores fotos de aproximación

publicidad
Dirk Erkjen_Shutterstock

Con la macrofotografía podemos conseguir imágenes como ésta. Foto: Dirk Erkjen_Shutterstock

Desde un jardín hasta parque, todos nos proporcionan sorpresas “a vista de macro”

Macrofotografía: ¿Qué hay que saber para empezar?

La mejor opción para realizar macrofotografía es un objetivo macro dedicado, pero existen muchas otras alternativas más económicas que nos ayudan a acercarnos a la macrofotografía si no estamos dispuestos a invertir tanto.

  • Chungking_Shutterstock

    Chungking_Shutterstock

    Objetivo macro: A la hora de escoger tu objetivo macro debes valorar la nitidez, la distancia focal, el coeficiente de magnificación y la luminosidad. Te recomendamos que escojas el modelo más nítido y que, a ser posible, tenga una focal a partir de los 90 o 100 mm. También debes tener en cuenta que el coeficiente de magnificación sea preferiblemente 1:1, es decir, que el tamaño máximo con el que pueda aparecer un objeto en una foto sea exactamente el tamaño del sensor. De este modo, es preferible un objetivo 100 mm macro 1:1 a un 50 mm macro 1:2, ya que con el 50 mm 1:2 nos tenemos que acercar mucho más al sujeto y, en el mejor de los casos, conseguirás siempre la mitad de magnificación que con el 1:1.

  • Duplicador de focal: Un teleconvertidor 1,5X o 2X es una buena idea si ya tienes uno de focal corta. La pérdida de calidad óptica es casi inapreciable comparada con el uso de estas lentes acopladas a teleobjetivos. El duplicador tiene dos ventajas: la primera es que te permite realizar la misma fotografía macro desde el doble de distancia. Esto carece de interés si vas a plasmar un artículo de joyería, pero es realmente útil si estas captando a una víbora o un escorpión. Por otro lado, mantiene la distancia mínima de enfoque con una focal el doble de larga que tu objetivo (en el caso de un 2X), así que el coeficiente de magnificación se multiplica también.
  • Titov Dmitriy-Shutterstock

    Titov Dmitriy-Shutterstock

    Objetivos invertidos: Si el presupuesto es un problema o quieres obtener magnificaciones realmente grandes esta es una opción. Para invertir un objetivo solo necesitas un adaptador que acople la bayoneta de tu cámara a la rosca del filtro de la lente, de modo que la parte trasera queda expuesta al exterior. En este caso, debes retirar el filtro protector. Los más angulares son los que presentan un mayor coeficiente de magnificación al ser invertidos. Al realizar este cambio, pierden todos sus automatismos, por lo que es importante que cuentes con objetivos antiguos manuales que dispongan de anillo de diafragma que puedas abrir o cerrar manualmente.

  • Anillos y fuelles de extensión: Otra opción es acoplar unos anillos extensores o un fuelle. De esta manera, se incrementa la distancia entre el plano focal y el objetivo y se consigue una mayor magnificación. Al igual que en el caso anterior tienes que acercarte mucho al sujeto para enfocar. Algunos anillos son capaces de mantener la medición automática y otros, en cambio, convierten nuestra lente en totalmente manual.
  • Lentes de aproximación: Enrosca un dispositivo de este tipo delante de tu objetivo, como si fuese un filtro. Así consigues un efecto similar al de un macro, con la desventaja de que experimentas una gran pérdida de calidad.

Profundidad de campo

Chanwangrong-Shutterstock

Chanwangrong-Shutterstock

Al trabajar tan cerca de los sujetos, la profundidad de campo se reduce considerablemente. De modo que si empleas diafragmas muy abiertos verás como muchas partes del protagonista aparecen desenfocadas. Este es un efecto precioso para realizar tomas muy audaces con fondos desenfocados muy sugerentes,en los que resaltes solo ciertas partes con un mayor dramatismo. Si utilizas este efecto con un pequeño insecto o invertebrado obtienes mejores resultados enfocando a su ojo.

Sin embargo, en muchas otras ocasiones preferirás que tu motivo aparezca completamente enfocado, lo que nos exigirá el uso de diafragmas más cerrados. Si no hay suficiente luz ambiente deberás ayudarte de un flash o un trípode.

El flash en macrofotografía

Fujifilm EF-X500Muchas veces, la manera más sencilla de resolver una fotografía macro en la que necesitas un diafragma bastante cerrado, pero no hay suficiente luz suele ser la utilización de un flash. Con opciones manuales, regula la intensidad del mismo hasta que ilumine la escena de la manera que te resulte más satisfactoria. Debes tener en cuenta que la velocidad de sincronización de tu cámara va a limitar la velocidad máxima a la que puedes disparar si quieres que el sensor capte el fogonazo, pero tampoco debes utilizar valores muy bajos si quieres que tu fotografía no salga movida.

Si empleas el flash desde la zapata de la cámara, piensa que al estar tan próximo al motivo, el objetivo puede hacer sombra sobre una parte de la foto, a la que no llegará la luz del flash. Una manera de evitar este efecto es disponer de un gran difusor que distribuya la luz de manera que llegue a toda la escena, o sacar el flash de la cámara mediante un disparador de flash remoto.

El trípode en macrofotografía

Otra opción cuando no dispones de mucha luz, consiste en utilizar un trípode especializado para dejar la cámara estabilizada, incluso a ras del suelo. Siempre que utilices una velocidad relativamente baja, especialmente en macrofotografía, es conveniente levantar previamente el espejo para evitar el golpe que produce este al accionar el disparador. El uso del trípode resulta algo incómodo, pero con el tiempo ayuda a tomarte más tiempo en tus composiciones de fotos de flora o de pequeños bodegones.

Texto Daniel Santos 

publicidad

Escribe tus Comentarios