La sobreexposición: Trucos para dominar la luz

La sobreexposición: Trucos para dominar la luz

La sobreexposición

Los secretos de la sobreexposición. Foto: Stefanocapra – Shutterstock

Aunque el fotógrafo busca centrar el histograma, la sobreexposición tiene su sentido en fotografía

La clave de una fotografía bien expuesta (con la cantidad correcta de luz) es un histograma centrado. El histograma es un gráfico que representa las tonalidades de la escena desde los negros más intensos, a la izquierda del gráfico, hasta los blancos más neutros, a la derecha del mismo. Cada valor del gráfico representa el número de píxeles que ocupan parte de ese valor de luminosidad, de manera que los valores con mayor densidad de información quedan representados en la curva como picos más altos. Cualquier valor que sobrepase de los límites del histograma hacia la derecha o hacia la izquierda supone una pérdida de información irrecuperable incluso para cualquier programa de procesado. Es lo que se conoce como la sobreexposición.

La concepción clásica de la fotografía apuesta por fotos técnicamente muy correctas, donde la exposición se realiza totalmente en cámara, listas para ser exportadas a un JPEG con tan solo unos pequeños ajustes de contraste y saturación, casi sin tocar el histograma. Sin embargo, la técnica del derecheo, que explicamos más adelante, rompe con este principio y cuenta con muchos adeptos.

Exceso de luz

La sobreexposición

Foto: Iakov Kalinin – Shutterstock

El problema más común con el que cuenta un fotógrafo cuando la sobreexposición hace presencia en sus tomas es que se enfrenta a una cantidad excesiva de luz. Cuando utilices velocidades de exposición muy rápidas nunca te supondrá un problema, en cambio, éste sí se presentará cuando trates de utilizar velocidades lentas, por ejemplo, cuando persigues el efecto de agua sedosa en una cascada a las 11 de la mañana en un día soleado.

Por más que bajes el ISO (especialmente si tu cámara no cuenta con valores por debajo de ISO 100) y cierres el diafragma, el exposímetro te pide velocidades más elevadas, de manera que solo conseguirás el efecto de agua sedosa a cambio de una foto con zonas “quemadas” (como se conoce al exceso de luz en determinada parte de una fotografía). Puedes combatir fácilmente este inconveniente con el uso de un filtro de densidad neutra, que restará varios pasos de luz a la toma en general. Existen filtros ND de diversa gradación que puedes combinar, también los hay de gradación variable, más versátiles y que se adaptan a cada situación.

Medición sobre zonas blancas

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Foto: FooTToo – Shutterstock

Incluso en la era digital, el exposímetro de la cámara está diseñado para considerar que la luz adecuada es aquella que es capaz de reflejar un gris neutro. De esta manera, cada vez que esta tecnología se enfrenta a un blanco, lo considera un gris demasiado pálido y tiende a oscurecerlo. Lo mismo pasa con el negro, al que considera un gris excesivamente oscuro que hay que aclarar.

Así, cuando el blanco ocupa mucho protagonismo en la escena, el exposímetro de la cámara comete un pequeño margen de error y tiende a la sobreexposición. Es lo que ocurre en la nieve o cuando fotografiamos el detalle de un vestido blanco de novia. Para corregir este efecto hay que “engañar” al exposímetro de la cámara y sobreexponer la foto en un punto aproximadamente (EV +1). Existe una cita célebre entre los fotógrafos de la vieja escuela que dice “al blanco más blanco, y al negro más negro” que hace referencia precisamente a esto: cuando hay mucho blanco en la escena sobreexpón un poco y, en el caso del negro, haz exactamente lo contrario.

Clave alta

La sobreexposición

Foto: Robnroll – Shutterstock

La clave alta es una técnica que persigue precisamente la sobreexposición como valor creativo. Aunque no debemos abusar de ella, resulta muy favorecedora en según qué tipo de fotos, especialmente en esas donde el blanco predomina en la escena, ya que esa la sobreexposición es capaz de conferir una atmósfera celestial a la escena, de ahí que se utilice mucho en reportajes de boda, fotos de fauna donde aparece la nieve, o fondos blancos que se convierten en etéreos.

Para lograr este efecto, es recomendable que realices las fotos en ambientes luminosos que no contrasten con el exceso de luz que vas a crear artificialmente y, a partir de ahí, procura que la parte esencial de la escena, como puede ser la piel de tu modelo o un animal que aparezca en la foto, queden bien expuestos o muy ligeramente sobreexpuestos. Por otro lado, sitúa el fondo más luminoso o la luz que entra por una ventana muy a la derecha del histograma. Si al utilizar esta técnica alguna parte del histograma llega a tocar totalmente la derecha y se quema, no le des mayor importancia siempre y cuando el resultado sea estético en la toma.

Reflejos especulares

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Foto: Andrey Kuzmin – Shutterstock

Aunque es cierto que nuestro ojo tiene una latitud de exposición mucho mayor que el sensor de nuestra cámara, también es verdad que existen ciertas situaciones  en las que, incluso hasta en la naturaleza, reina la sobreexposición. Este es el caso de los reflejos especulares, o dicho de otro modo, de los brillos que producen ciertos objetos cromados y plateados.

En ciertas ocasiones te enfrentarás a situaciones donde un objeto cromado refleja tanta cantidad de luz en un punto que, aunque tu foto presente un histograma perfecto, habrá puntos que se queman. Esto no debe preocuparte, ya que esos reflejos se representan visualmente como un blanco sin información. Simplemente trata de minimizarlos y haz que queden plasmados como pequeños puntos o líneas sin mucho peso en la misma.

Derecheo

En los últimos años, esta técnica ha logrado una gran cantidad de adeptos, y no es de extrañar, ya que gracias a este método puedes maximizar la calidad técnica de tus fotografías. El derecheo se fundamenta en lograr un histograma en toma desplazado a la derecha, en contraposición del correctamente expuesto que nos ofrece el exposímetro. Partiendo de un histograma totalmente a la derecha pierdes menos calidad cuando ajustas la exposición en el ordenador que si te ves obligado a corregirlo en sentido contrario.

Aunque debes conseguir un histograma totalmente desplazado a la derecha, ningún valor debe tocar o sobrepasar el margen derecho. Para lograrlo debes realizar primero una prueba midiendo en puntual sobre una zona muy luminosa y subir la exposición tantos puntos como sea necesario para que el histograma quede desplazado hacia la derecha, pero sin llegar a tocar el margen derecho. Cada cámara tiene una tolerancia distinta antes de quemar la información, así que debes realizar esta prueba en la tuya.

Como promedio suele conseguirse sobreexponiendo dos puntos (+ 2EV). Una vez que lo tengas definido debes empezar a medir siempre en puntual y a la luz más alta. A partir de ahí, sobreexpón tantos puntos como permita la cámara (una media de +2EV). Después, basta con que corrijas la exposición de tu archivo raw en procesado hasta lograr un histograma centrado.

Corrección de la exposición en procesado

En la era digital, la sobreexposición de una toma no es nada dramático, siempre y cuando no hayas perdido información sobrepasando el histograma por su margen derecho. Es muy importante que, si vas a procesar tus fotos, emplees siempre el formato raw, ya que su latitud de la exposición es mucho mayor que la de cualquier otro formato comprimido.

Si has sobrexpuesto toda la toma y quieres corregirla, basta con que uses el control de exposición en Lightroom o las curvas de nivel en Photoshop. Si simplemente es el cielo o una parte de la toma la que presenta este exceso de luz, corrígelo fácilmente utilizando los ajustes de iluminación, de modo que bajes las zonas más altas hasta que queden equilibradas con el resto de la escena. Hacer una capa o utilizar el pincel corrector para influir solo sobre estas zonas también es una buena estrategia. Recuerda que las tomas sobreexpuestas pierden contraste y saturación, así que incluso si estás haciendo una toma en clave alta, puedes incidir sobre el contraste y la claridad para recuperar ese aspecto de nitidez en las zonas no tan sobreexpuestas.

Texto Daniel Santos 

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