Fotografiar lugares abandonados: Capturando el paso del tiempo

Fotografiar lugares abandonados: Capturando el paso del tiempo

Fotografiar lugares abandonados

Fotografiar lugares abandonados. Foto: SHUTTERSTOCK-PHOELIX

Fotografiar lugares abandonados nos proporciona un escenario y un punto de vista diferentes

Si eres de los que busca dar un giro a su trayectoria fotográfica y estás cansado de los típicos escenarios, fotografiar lugares abandonados es una buena vía de escape. Para ello, toma nota de todo lo que necesitas y de nuestros consejos básicos para manejarte cómodamente en estos emplazamientos.

Linterna

Fotpgrafiar lugares abandonados

Foto: SHUTTERSTOCK-PHOELIX

En primer lugar, el complemento que no debemos olvidar nunca cuando vayamos a fotografiar lugares abandonados es una linterna. La mayoría de estos sitios no dispone de electricidad y la luz natural es bastante pobre. Consecuentemente, hay que contar con esta fuente de luz para caminar con cierta seguridad por los pasillos y habitaciones oscuras.

Además de esta aplicación obvia, la linterna sirve como una interesante fuente luminosa para la realización de fotografías. Con una simple linterna LED iluminamos zonas de la escena durante exposiciones largas. Aunque una luz de flash es útil, una linterna otorga un alto grado de precisión en las zonas enfocadas, además de un control adicional sobre el tiempo de exposición.

Por otro lado, igualmente nos permite “pintar con luz”, moviéndola por la escena creando interesantes Light Painting con contrastes entre sombras y altas luces, acción que es más difícil de conseguir con el flash. Es necesario un poco de práctica para saber cuánta luz se precisa para conseguir resultados óptimos, pero merece la pena invertir algo de tiempo en dicha tarea.

Trípode

Debido a las condiciones luminosas anteriormente comentadas, también es necesario contar con un trípode. Más de la mitad de las fotografías realizadas en estos escenarios se consiguen con largas exposiciones que oscilan entre los dos y los 30 segundos.

En el caso de no disponer de trípode, es recomendable contar con un sistema de estabilización (preferiblemente ubicado en el cuerpo de la cámara, no en el objetivo), disparar en posición gran angular y utilizar velocidades no más bajas de 1/10 o 1/15 s. Lógicamente, aquí también son valorables las ópticas más luminosas posibles.

Control de la exposición

Fotografiar lugares abandonados

Foto: SHUTTERSTOCK-MARIUSZ NIEDZWIEDZKI

Aunque no seamos incondicionales de la exposición manual, no nos queda más remedio que usarla al fotografiar lugares abandonados, ya que precisamos controlar niveles de iluminación complicados. Así, es habitual que necesitemos el empleo de un diafragma bastante cerrado (por ejemplo f/8) en los casos que deseemos garantizar una profundidad de campo suficiente y que nos permita una reproducción correcta desde el primer plano hasta el fondo de la escena.

Gran angular

El uso del gran angular nos confiere una mayor profundidad y sensación de vacío y dramatismo, a la vez que establece un tipo de relación especial entre los objetos fotografiados y el espectador. La contraparte a tener en cuenta es la necesidad de controlar las posibles distorsiones geométricas de este tipo de focales, aunque en ocasiones añadan interés al resultado.

Composición

Fotografiar lugares abandonados

Foto: SHUTTERSTOCK-ROMAN SIGAEU

Es muy recomendable emplear una creatividad a ultranza: potenciar con la exploración y la utilización de ángulos de vista inéditos. Están justificadas las tomas realizadas a ras del suelo y dirigidas hacia arriba para dar sensación de amplitud y majestuosidad en las habitaciones o salones, o jugar con encuadres torcidos para jugar con la desorientación. Conviene tener presente que cualquier cambio en la perspectiva de la toma varía el sentido de la imagen obtenida.

Detalles

Aunque es fácil quedarnos inmersos en la contemplación de la arquitectura del lugar, hay que considerar la presencia de elementos menores que resultan igual de interesantes a efectos compositivos. Sillas, teléfonos, libros y otros objetos sirven como de potentes centros de atención ante fondos más amplios y caóticos.

Texto Benito R. Mallol

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