Fotografiar en el zoo: Captura las mejores fotos

Fotografiar en el zoo: Captura las mejores fotos

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Martin Mecnarowski-Shutterstock

Para fotografiar en el zoo hay que tener en cuenta una serie de particularidades. Foto: Martin Mecnarowski-Shutterstock

Para fotografiar en el zoo y obtener tomas interesantes hay que contar con suerte y paciencia

Antes de ponernos a fotografiar en el zoo, es bueno localizar sobre un plano las especies que más nos interesan, incluso darnos una vuelta para ver cómo la luz cae sobre cada recinto y hacernos un itinerario. Podemos hablar con los cuidadores, para conocer otros datos, como cuándo les dan de comer, para conseguir tomas curiosas. Por otro lado, durante las exhibiciones debemos escoger bien desde dónde enfocar, ya que según qué nos interese captar y el equipo que tengamos varía sensiblemente la distancia y la altura.

Lo imprescindible

Mila Supinskay Glashchenko_Shutterstock

Gracias a la tecnología incluída en los smartphone, podemos realizar fotografías de gran calidad. Foto: Mila Supinskay Glashchenko_Shutterstock

En cuanto a lo que se refiere al material para fotografiar en el zoo, no es necesario contar con un equipo profesional para obtener buenas imágenes. De hecho, una compacta con un tele de alcance medio es suficiente, siempre y cuando le saquemos todo el partido posible. Igual sucede si disponemos de una cámara de objetivos intercambiables, e incluso un smartphone. En ambos casos, aunque no contemos con lentes largas y luminosas, la paciencia, una buena colocación, un encuadre correcto y disparar en el momento preciso son factores necesarios para obtener resultados atractivos. Asimismo, es interesante añadir un trípode y un flash.

Captar el instante

En cualquier momento puede suceder algo, por eso debemos llevar siempre la cámara encendida y preparada según las circunstancias. Esto vale para el objetivo que montemos y para colocar los valores más cercanos a la luz existente. Lo más sencillo es usar una prioridad, y si trabajamos en manual, un valor medio nos ayuda a hacer rápidamente las modificaciones necesarias.

Tomas simpáticas

Aparte de factores técnicos como el objetivo, o elementos externos, como la luz, resulta decisivo disponer de buen “ojo fotográfico”, que nos permita, entre otras cosas, separar o relacionar elementos según lo que deseemos.  

Control del fondo

Lovell_Shuterstock

Uno de los puntos a tener en cuenta cuando vamos a fotografiar en el zoo es el fondo. Foto: Lovell_Shuterstock

Aunque el fondo parece una cuestión obvia, es una de las más relevantes, ya que va a determinar cómo destacamos a nuestro protagonista y de la cantidad de información que damos sobre el ambiente. No siempre vamos a tener posibilidad de elegir el fondo, pero es importante que dediquemos unos instantes a estudiarlo, bien moviéndonos nosotros o esperando a que sea el él que lo haga.

Aislar el sujeto

Un problema muy frecuente al plasmar animales en cautividad es cómo eliminar todo lo que muestre que están encerrados. Una manera efectiva y, en general, sencilla para conseguirlo es trabajar con primeros planos, pero si repetimos esta técnica resulta monótona, así que es bueno añadir datos del ambiente. Para encontrar el mejor encuadre debemos estudiar el lugar y no disparar sin más.

Destacando las formas

La frase “una imagen vale más que mil palabras”, se refiere habitualmente a la cantidad de información que ofrece una foto; sin embargo, le damos un nuevo significado si hablamos de sencillez. Y es que, con poca información, es posible dirigir al observador hacia un todo. Por ejemplo, cuando se contempla la fotografía de unos dedos, fácilmente continuamos mentalmente sus líneas para imaginarnos la mano entera.

El primer plano

Igual que al realizar retratos de personas, cuando inmortalizamos animales es muy importante captar sus expresiones. En ocasiones se trata de unas pezuñas o de unas alas, pero en la mayor parte de las situaciones nos centramos en sus cabezas, para lo cual suelen regir las mismas reglas que para humanos.

Cuidado con el enfoque

Glenda_Shutterstock

Hay que tener especial cuidado con el enfoque, debiendo hacer foco en la cabeza del animal. Foto: Glenda_Shutterstock

Además de incidir en la importancia que tiene hacer foco sobre la cabeza del animal (esto vale como norma general, aunque hay excepciones) debemos cuidar mucho el punto exacto que elijamos. Un error da al traste con la toma, pero si disparamos a distancia, la profundidad de campo será mayor, por lo que debemos ser lo más precisos posibles y minimizar así el problema. Por el extremo contrario, si lo hacemos desde cerca, nos encontramos con que este inconveniente se multiplica.

Uso del flash

Cuando fotografiamos animales, sobre todo si están en cautividad, aparte de ser respetuosos con ellos, debemos cumplir las prohibiciones indicadas en determinadas áreas sobre el uso del flash o del trípode. Dicho esto, su utilización es muy útil para añadir viveza, principalmente visible en los ojos de los animales o realizar tomas en zonas de baja iluminación.

Cerrar el cuadro

Cuando decidimos llenar el encuadre con un motivo, el resultado puede ser o atractivo o, por el contrario, un fiasco, principalmente si no somos cuidadosos con la iluminación y el enfoque, elementos que fácilmente rompen el equilibrio visual de la toma.

Animales y humanos

Sketchphoto_Shutterstock

Es importante reflejar la relación humano-animal. Foto: Sketchphoto_Shutterstock

Fotografiar en el zoo y salir sin alguna fotografía donde aparezcan las relaciones entre animales y personas quedaría cojo. Según vamos tomando imágenes, resulta prácticamente imposible no fijarse en la cara de sorpresa de un niño, ¡o de un adulto! ante determinadas gestos o actitudes de la fauna. No debemos obviar a los entrenadores o al personal que trabaja en el lugar, ya que, lógicamente, es más fácil que se den entre ambos curiosas interacciones. 

Destacar el detalle

Con nuestra cámara podemos disfrutar de las acciones que suceden ante nosotros tan fugazmente que solo veremos al congelarlas, esto lo sabemos. Lamentablemente, el resultado que conseguimos no siempre ofrece esa impresión de velocidad, si no que más bien la intuimos por la postura o el lugar donde se hallan los protagonistas.

Texto José Luis Álvarez

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