Filtros fotográficos: Los cinco imprescindibles

Filtros fotográficos: Los cinco imprescindibles

publicidad
Boule_Shutterstock

Conoce los cinco filtros fotográficos imprescindibles. Foto: Boule_Shutterstock

Filtros fotográficos: los hay de todo tipo, pero solo estos cinco deben ser titulares en tu equipo

Desde un sencillo filtro protector hasta un sistema de portafiltros para paisaje, los filtros fotográficos son un complemento ligero, perfectos para llevarlos siempre en un bolsillo de la mochila y dispuestos para cuando se presente la ocasión de convertir una buena toma en una fotografía excelente.

Filtro UV

Son la versión moderna de los clásicos filtros fotográficos skylight –que ya apenas se comercializan-. Su función principal es proteger la lente frontal del objetivo de golpes y ralladuras. Los skylight presentan una ligera predominante cálida que en fotografía analógica era muy apreciada, ya que un toque cálido resulta más agradable al ojo humano. Por el contrario, los filtros fotográficos UV (ultravioleta) mantienen inalterado el balance de blancos, ya que en la era digital modificamos la temperatura de color en el postprocesado. También filtran los rayos ultravioleta y así eliminan ciertos reflejos.

Boule_Shutterstock

Foto: Boule_Shutterstock

Existe un gran debate sobre la conveniencia o no de utilizar este tipo de filtros protectores. Mientras sus defensores argumentan que son un seguro de vida para las lentes que cubren, que con el tiempo terminan por rallarse, rozarse o perder su recubrimiento original a base de limpiarlas con un paño específico. Sus detractores afirman que su uso implica una gran pérdida de calidad óptica, ya que el fabricante ha medido milimétricamente la distancia entre cada uno de las lentes que componen el objetivo y, a su vez, éstas presentan una curvatura específica y un recubrimiento especial para maximizar la nitidez de las mismas. Por lo tanto, colocar otra lente plana a una distancia aleatoria parece poco menos que un sacrilegio (algo así como fotografiar detrás de un cristal). Lo cierto es que usar un filtro UV es una decisión muy personal, deberás ser tú quien valore si esa cierta pérdida de nitidez que implica su uso justifica el riesgo de dañar una lente en un golpe.

Polarizador

Foto: Scottchan_Shutterstock

Foto: Scottchan_Shutterstock

Da muy buen resultado en cualquiera de estos casos:

  • Fotografiar a través de un cristal:Los reflejos son realmente incómodos y tienes todas las de perder contra ellos. Si has sido precavido y llevas un polarizador, evitas estas incómodas reflexiones. A medida que gires el filtro polarizador e intensifiques su efecto verás que empiezan a desaparecer o a cambiar de lugar.
  • Eliminar reflejos:  Es especialmente útil aplicado sobre el agua, que genera un gran número de reflejos que impiden ver el fondo. Si es clara y aplicas un polarizador, comprobarás que tu cámara es capaz de registrar lo que hay debajo.  Si capturas una zona reflectante con un sinfín de brillos, quizás un polarizador no suprima un gran número, pero observarás que al girar el filtro cambian de posición.
  • Aumentar el contraste: Lograr nubes más blancas y, al mismo tiempo, cielos más azules, es una de las razones que lo hacen más popular. Este nivel de contraste ayuda a mejorar el rango dinámico de la escena, un efecto muy reseñable. La potenciación del contraste satura un poco más la imagen, un efecto que se aprecia especialmente con verdes y azules. Debes tener en cuenta que el mayor efecto del polarizador se consigue a 90 grados de la posición del sol.
  • Reducir la luminosidad: Según se intensifica el grado de polarización del filtro, se resta un promedio de entre cero y dos pasos de luz. Por un lado, puede perjudicarte mientras tratas de fotografiar una rana saltando tras el cristal de un terrario y, por otro, beneficiarte mientras congelas una cascada sedosa sobre un trípode sin ayuda de otro tipo de filtro.

Filtro Densidad Neutra (ND)

Foto: Denis Van De Water_Shutterstock

Foto: Denis Van De Water_Shutterstock

Su ventaja es que permite utilizar largos tiempos de exposición, incluso en condiciones de alta luminosidad y días soleados. Encontrarás esta característica muy útil en las siguientes ocasiones:

  • Efecto agua sedosa: Cuando el movimiento del agua es veloz como en las olas del mar, la caída de una cascada o el fluir de un río, logra efectos muy creativos y agradables al espectador, disparando varias tomas hasta que las formas te convenzan. En el caso de aguas calmadas de lagos y estanques, es muy recomendable su uso para evitar el efecto de agua rizada que provoca el viento al mover ligeramente la superficie del estanque.
  • Nubes en movimiento: Utilizar un filtro de densidad neutra ayuda a conseguir nubes en fuga y potenciar la sensación de perspectiva a cualquier hora del día. Algo tan sencillo de conseguir en una noche nublada, se convierte en todo un reto a cualquier otra hora del día.
  • Imprimir movimiento a una escena: Otro efecto muy útil es el de eliminar a los visitantes que pasean delante de un monumento de gran atractivo turístico. Al emplear un tiempo de exposición de varios segundos, los paseantes no quedan registrados delante de la toma o lo hacen como ligeras estelas nada molestas.
  • Lograr la velocidad de sincro del flash: A pleno sol, incluso con el ISO más bajo, es complicado reducir la velocidad de sincro hasta la que exige tu cámara. Una manera efectiva de solventar este problema es utilizar un filtro ND.

Filtros fotográficos de degradado gris

Foto: Creative Travel Proyects_Shutterstock

Foto: Creative Travel Proyects_Shutterstock

Presentan una parte totalmente transparente y otra que va desde un gris de densidad neutra muy oscuro hasta otro apenas imperceptible que se termina uniendo a la parte transparente. Se utilizan para reducir el contraste excesivo entre el cielo, que tiende a quedar sobreexpuesto, y el resto de la escena.

Al igual que en los filtros de densidad neutra, los existen varias gradaciones y lo óptimo es tener varios, incluso llegar a combinarlos. Según su tipo de transición encontramos dos tipos de filtros degradados: Suave y dura. Los filtros de transición dura son muy útiles para horizontes definidos y lineales. En cambio, cuando está cortado por montañas u otros elementos que lo hacen irregular son mucho más recomendables los de transición suave, ya que de lo contrario corres el peligro de oscurecer demasiado todo lo que sobresalga del horizonte.

Degradado inverso

Este tipo de filtros fotográficos presenta su parte más oscura en el centro y el degradado se va aclarando hacia la parte superior, de manera que está especialmente indicado para amaneceres y atardeceres donde queremos fotografiar el sol dentro del encuadre.

Texto Daniel Santos

publicidad

Escribe tus Comentarios