Cómo elegir la distancia focal correcta

Cómo elegir la distancia focal correcta

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Andrey Pavlov_Shutterstock

A la hora de elegir la distancia focal, podemos centrarnos en toda la escena o solo en un punto. Foto: Andrey Pavlov_Shutterstock

Conociendo las claves para escoger la distancia focal, podemos transmitir distintas sensaciones

Cuando metemos la mano en nuestra bolsa fotográfica y sacamos una u otra lente, estamos tomando una decisión que va más allá del desenfoque del fondo y el encuadre: tenemos que elegir la distancia focal correcta. Además, la perspectiva es otro factor de igual importancia al que también afecta.

1-Comprimir las distancias

Kudla_Shutterstock

Una distancia focal corta favorece nuestros retratos. Foto: Kudla_Shutterstock

Los teleobjetivos de mayor focal comprimen la perspectiva. Esto quiere decir que los distintos planos de la imagen se apilan dando la sensación de que las longitudes se reducen. A menor distancia focal, por el contrario, se incrementa la separación entre el primer plano y el fondo. Utilizando este conocimiento con cierta picardía y haciendo uso de un teleobjetivo podemos lograr que una calle medianamente concurrida parezca completamente congestionada. O conseguir el efecto inverso con un angular. Este es uno de los casos más visibles donde, como fotógrafos, podemos opinar sobre una situación al oprimir el disparador, bien para tratar de ser lo más veraces posibles con la sensación que nos transmite lo que vemos, o para lograr un determinado efecto.

Como norma general, una focal corta favorece nuestros retratos al acercar el fondo y no deformar los rasgos. Aunque parezca extraño, en fotografía de paisaje se utiliza a menudo para lograr que las cadenas montañosas se plieguen unas sobre otras creando un efecto más pictórico. Y en reportaje documental su uso es recurrente en extractos de ciudades muy transitadas para abigarrar luminosos, edificios y multitudes de transeúntes.

2- Elegir el encuadre

Anna Omelchenko_Shutterstock

A la hora de elegir encuadre debemos centrarnos en toda la escena o en solo una parte. Foto: Anna Omelchenko_Shutterstock

El objetivo que montamos sobre la cámara determina en gran medida nuestro encuadre, y será la responsable de que incluyamos todos los elementos que vemos en la escena o solo los más concretos. Esta es otra decisión donde de nuevo el fotógrafo tiene el poder -junto a elegir la distancia focal-, ya que aunque mostremos la realidad podemos centrarnos en su totalidad o un punto concreto de ella. No nos transmite la misma sensación un primer plano tomado con un tele de un aficionado viendo un partido con la cara pintada de los colores de su equipo, que una toma angular donde se muestra toda la grada y a ese mismo aficionado rodeado de forofos del equipo contrario.

Se han escrito ríos de tinta sobre ética fotográfica, y existen posiciones diametralmente opuestas sobre si el fotógrafo documental debe posicionarse o no a la hora de elegir la distancia focal. Algunos opinan que debe ejercer su profesión con frialdad y total objetividad, desde fuera de la situación. Otros, al contrario, sostienen que es parte de ello y no puede mantenerse al margen, debe captar lo que siente y transmitirlo como espectador consciente, ya que la realidad aparente está repleta de matices. El simple hecho de escoger un encuadre implica ya cierta subjetividad.

3-Distorsión de la perspectiva

Matej Kastelic_Shutterstock

El objetivo ojo de pez deforma las perspectivas. Foto: Matej Kastelic_Shutterstock

Es conveniente que tengamos en cuenta que los grandes angulares y los objetivos ojos de pez deforman la perspectiva. Si a esto le añadimos que son los objetivos más utilizados en fotografías de edificios, entonces el problema se agrava. En el caso de que no nos importe la deformación de las líneas, podemos lograr fotos muy efectistas y logradas con este tipo de objetivos. Si por el contrario queremos realizar fotografías de arquitectura de un modo más riguroso, y sin invertir en una costosa cámara descentrable, podemos elegir la distancia focal más larga, que respete las líneas rectas, y realizar varias tomas que luego uniremos en una panorámica.

Algo parecido sucede al fotografiar un cuadro. En este caso, lo ideal es hacerlo con una óptica de 50 mm y situarse en el mismo plano que la obra de arte. Lo más probable es que aun así tengamos que recurrir a Photoshop, u otro programa de tratamiento de imágenes, para terminar de corregir la perspectiva. Los primeros planos de personas y los objetivos grandes angulares no son buenos compañeros, porque deforman las caras haciendo una nariz enorme. Así que lo evitamos a menos que busquemos potenciar ese efecto. Para un retrato de ambiente los objetivos angulares pueden ser una buena herramienta, siempre y cuando nos mantengamos bastante alejados del sujeto consiguiendo minimizar las distorsiones.

Texto Daniel Santos 

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