Cómo fotografiar nuestras mascotas. Trucos y técnicas

Cómo fotografiar nuestras mascotas. Trucos y técnicas

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SUPER FOTO DIGITAL

La fotografía de mascotas tiene muchas facetas similares a las técnicas que se usan para el  retrato, pero con un grado de dificultad añadido: que no hablamos el mismo idioma de los animales.Mientras que algunas mascotas son relativamente sencillas de fotografiar, otras pueden resultar bastante difíciles. A continuación damos una serie de claves para tener éxito con nuestras mascotas.

Jaimie Duplass  - Shutterstock

Jaimie Duplass – Shutterstock

En países anglosajones es muy recurrente intentar soslayar estos problemas encargando la fotografía de mascotas a estudios o fotógrafos profesionales. Aunque ello puede representar una solución eficaz, un poco de preparación y mucha paciencia por nuestra parte pueden constituirse en excelentes aliados y en alternativa a la solución profesional. Por encima de todo, el mejor consejo para fotografiar mascotas es tomarlo con una diversión. Si a ello unimos una elevada generosidad en el número de disparos, ya tendremos recorrida una buena parte del camino correcto.

Si fotografiamos nuestra propia mascota en exteriores, la elección del emplazamiento apropiado es fundamental desde una triple perspectiva: el fondo, la luz disponible y los elementos que puedan distraer la atención del animal. El fondo debe ser apropiado tanto para el animal como para la actividad que desarrolle. Es importante destacar el tono cromático y la textura de la piel. Por otra parte, también es necesario que el fondo no contenga demasiados detalles ni se encuentre repleto de objetos o colores que hagan perder el perfil del sujeto. Dado el carácter naturalmente disperso de los animales domésticos, es recomendable realizar las fotografías donde existan los menos elementos posibles de distracción. La presencia de niños jugando o de otros animales puede hacer imposible nuestra labor fotográfica.

En exteriores, un fondo que recorte adecuadamente el primer plano es tan importante como el control de una iluminación que no provoque sombras densas en los personajes. Anita-Patterson-Peppers - Shutterstock

En exteriores, un fondo que recorte adecuadamente el primer plano es tan importante como el control de una iluminación que no provoque sombras densas en los personajes.
Anita-Patterson-Peppers – Shutterstock

La luz

La luz disponible es determinante en el resultado, tal y como ocurre con el retrato de personas, incidiendo en parámetros tales como la textura o el contraste. En días despejados, la luz solar frontal es más intensa, pero propensa a la creación de sombras profundas y con excesivo contraste. Es preferible, en estas circunstancias, tener el sol ligeramente detrás del animal e iluminar la zona frontal con flash o si es posible con la ayuda de un reflector. La luz suave producida en días nublados, evita el excesivo contraste de las sombras. Sin embargo, la luz uniforme y excesivamente plana no ayuda a reproducir el detalle y la textura del pelo de los animales domésticos.

En interiores

Si trabajamos en nuestra propia casa o en un lugar amueblado, debemos preparar la zona dedicada a la realización de las fotografías, dejando a un lado los objetos no necesarios, frágiles, etc. Utilizando un estudio o lugar preparado al efecto (sótano, garaje, etc.), podemos simular escenarios sencillos con el empleo de cartones pintados, papeles, esteras u otros elementos preparados adecuadamente. Es importante que dichos elementos, al igual que en el apartado anterior, contrasten armónicamente con respecto al color y textura del animal. Tampoco se nos debe pasar por alto la posible fragilidad de nuestro escenario, que debe ser acorde con las características del animal a fotografiar y su comportamiento habitual.

Fotografiando animales sueltos, es importante que no haya elementos de distracción cercanos. Jim Larson - Shutterstock

Fotografiando animales sueltos, es importante que no haya elementos de distracción cercanos.
Jim Larson – Shutterstock

Restricción de movimientos

Aunque es conveniente que los animales fotografiados dispongan de un cierto ámbito de movilidad, este deberá también tener un control adecuado. Tanto perros como gatos desean desplazarse fuera de nuestro encuadre previsto. Una fórmula muy utilizada para limitar esos movimientos consiste en utilizar una esquina de la habitación, pero deberemos vigilar que dicho encuadre no ofrezca la impresión de excesivo confinamiento. Además, la cercanía de una pared puede originarnos sombras demasiado evidentes y contrastadas, máxime si utilizamos un flash incorporado en la cámara. Tratándose de animales pequeños, una mesa puede representar una zona apropiada para limitar sus movimientos. Aunque lleguen a los bordes de la misma, lo normal es que no se atrevan a saltar al suelo. Si conseguimos introducir un elemento de atención en el centro de la mesa, conseguiremos un control adicional del movimiento de nuestros protagonistas. Por otra parte, las jaulas presentan el problema de los barrotes o alambre en primer plano, lo que resta definición al motivo. Es preferible el empleo de una caja lo suficientemente ancha en la que se sustituya la cara frontal por un cristal. Si el fondo lo constituye una simple pieza curva de cartón, eliminaremos el aspecto negativo de la presencia de aristas.

 

En interiores caseros o en el estudio, la restricción de movimientos de pequeños animales es fundamental. Es muy recurrente el empleo de cestas o cajas. WilleeCole - Shutterstock

En interiores caseros o en el estudio, la restricción de movimientos de pequeños animales es fundamental. Es muy recurrente el empleo de cestas o cajas.
WilleeCole – Shutterstock

Encuadre y punto de vista

En líneas generales y siempre que podamos, es conveniente fotografiar al animal desde su altura con el fin de conseguir el mejor resultado, intentando que no haya demasiados objetos alrededor que distraigan la atención. Hay que recordar que un punto de vista excesivamente alto puede hacer que los animales aparezcan carentes de proporción y/o enanos. Los primeros planos reproducen detalles distintivos, la textura de la piel y la expresión del animal. Por su parte, el cuerpo entero ponen de manifiesto su forma y proporciones. Si queremos tener una referencia de su tamaño, basta con colocarlo cerca de algún elemento conocido. Si el animal es muy pequeño, una mano que lo acaricie puede resultar suficientemente elocuente con esta finalidad.

La originalidad en el posado debe ser también uno de los puntos fuertes en este tipo de fotografías. Los primeros planos nos ayudan a visualizar la textura de la piel del animal. Hintau Aliaksei - Shutterstock

La originalidad en el posado debe ser también uno de los puntos fuertes en este tipo de fotografías. Los primeros planos nos ayudan a visualizar la textura de la piel del animal.
Hintau Aliaksei – Shutterstock

Buscar la mejor pose

El control de la pose del animal tiene un grado variable de dificultad en función de su naturaleza. Algunos animales son obedientes a las órdenes de sus dueños o adiestradores. Unos son medianamente controlables como, por ejemplo, los cachorros de perros y otros son totalmente independientes, como ocurre con los gatos. Es importante dejar un tiempo prudencial para que el animal se habitúe al fotógrafo, al equipo y al escenario en general, sobre todo, si éste no le resulta familiar. En este sentido, un felpudo o un almohadón al que estén acostumbrados puede facilitarnos la tarea. Otras mascotas como conejos o hámster se mantienen cerca de un lugar caliente.
Algo que llame la atención de nuestro protagonista también ayuda a mantenerlos en un área limitada. Un juguete o un cordón obran milagros con la mayoría de los gatos. La comida también es un elemento a tener en cuenta. Todas estas cosas generarán actividad haciendo que el animal aparte su atención del fotógrafo y su equipamiento. Una cesta de tamaño apropiado, una caja de cartón o el maletero del coche son habitáculos muy utilizados por fotógrafos profesionales para limitar las salidas de cuadro de los animales de tamaño pequeño o mediano.
Hay muchos mascotas que se vuelven soñolientas después de comer, algo recomendable para sujetos demasiado vivaces. Para el caso contrario, podemos llamar la atención del protagonista de diversas maneras, como un chasquido de dedos, un silbido o una campanilla. Una voz familiar también provoca una respuesta que el fotógrafo puede aprovechar en su búsqueda de la pose perfecta.

Los detalles de la vida casera de una mascota se convierten después en recuerdos inolvidables. Un flash rebotado al techo nos sirve para conseguir una iluminación suave. Kati Molin - Shutterstock

Los detalles de la vida casera de una mascota se convierten después en recuerdos inolvidables. Un flash rebotado al techo nos sirve para conseguir una iluminación suave.
Kati Molin – Shutterstock

 Mascotas y personas

Una de las cosas que más ambiente da a una fotografía de mascotas consiste en mostrar sus vínculos con el dueño. En estos casos, ya no se trata de una fotografía de una mascota, sino que el elemento principal se desplaza hacia la persona en cuestión, sobre todo si ésta es un niño. Las fotografías de mascotas junto con las personas de una familia convierten a esas imágenes en algo muy especial y permanente para los próximos años. Siempre es posible intentar establecer poses tanto para las mascotas como para las personas, pero en estos retratos de relación suele dar mejor resultado la práctica de algún juego o actividad.

Esta bella fotografía de los años 30 del pasado siglo nos muestra un tratamiento formal sobre esta temática. Everett Collection - Shutterstock

Esta bella fotografía de los años 30 del pasado siglo nos muestra un tratamiento formal sobre esta temática.
Everett Collection – Shutterstock

Niños y mascotas

Fotografiar niños con sus mascotas puede ser algo realmente relajante y divertido, con una gran dosis de imprevisión en muchos casos. Por ello, nuestras recomendaciones se basan en aspectos más o menos conocidos:
-Paciencia: Dada la imprevisión de nuestros personajes, hay que vestirse de Santo Job, no irritarse y tratar siempre con dulzura a nuestros protagonistas. A base de paciencia y muchos disparos podemos obtener buenos resultados.
-Preparación: Manteniendo los ojos en el visor debemos estar siempre preparados para disparar. El enfoque automático es una bendición en estas circunstancias, especialmente si hay cierta actividad en la escena.

En fotografía de mascotas con niños, es importante disparar al nivel de los ojos. En este ejemplo, un fondo continuo propicia que la atención se centre en los personajes. Autor holbox - Shutterstock

En fotografía de mascotas con niños, es importante disparar al nivel de los ojos. En este ejemplo, un fondo continuo propicia que la atención se centre en los personajes.
Autor holbox – Shutterstock

-Distancia: Si no pertenecemos al entorno de nuestros personajes, es mejor dejar una distancia entre ellos y nosotros para evitar distracciones o incomodidades adicionales. Un buen zoom resulta estupendo para este propósito.
-Cercanía: De forma opuesta y contradictoria con lo anterior, unas tomas cercanas realizadas con gran angular pueden propiciar distorsiones divertidas de las mascotas.
-Familiares y amigos: Cuando estamos haciendo fotos, puede ser difícil hacer sonreír a los niños. Este papel podemos dejárselo a familiares y amigos que deben ayudarnos en nuestras tomas.
-Expresión y naturalidad: El gran objetivo es conseguir expresiones naturales. Dada la imprevisión de los sujetos, el recurso directo es realizar numerosas tomas y si nuestra cámara lo permite, ráfagas. Más tarde y con la tranquilidad del ordenador, escogeremos los mejores resultados.
-Color: Los colores vivos y brillantes son más apropiados para fotografía de niños. Trataremos de evitar los colores oscuros.
-Ángulo de toma: Sigue siendo importante disparar a nivel de los ojos de nuestros protagonistas. También podemos romper esta regla y realizar algunos encuadres locos circunstancialmente para añadir originalidad a un reportaje.

 

Texto BENITO R. MALLOL 

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